Un nuevo comienzo…
Hoy comenzamos una nueva etapa, una nueva aventura… y seguro que nos traerá muchas novedades y sorpresas, porque todos los cambios son buenos y nos ayudan a crecer. Entre esas novedades está el que estrenamos esta nueva web. En ella he trabajado, junto a mi gran amigo Rubén Velasco de Aserlan, todo este verano y, espero y deseo que os guste al menos tanto como la anterior, jeje. Alguno habrá observado que la cabecera ha sido modificada y en ella se ha añadido una mariposa volando, y a lo mejor os preguntaréis… ¿por qué?
Para mí las mariposas siempre han tenido un significado muy especial, quizás porque me he sentido identificada con ellas en muchos aspectos y momentos de mi vida.
Una mariposa sufre muchos cambios a lo largo de su vida, al igual que todos nosotros… Al principio se ve fea y lenta como una oruga. En esa etapa no suele resultar atractiva a la gente, sino todo lo contrario sintiéndose a veces rechazada por los demás. Para nada se imagina que más adelante, con el tiempo se convertirá en una preciosa mariposa a la que todos admirarán por sus bellos colores, su ligereza y su elegancia al volar. Ese día ya no se arrastrará más por el suelo lentamente sino que volará alto y ligera, sin cargas, sintiéndose bonita y segura en su vuelo…
Creo que este proceso y esta metamorfosis la vivimos todos. En nuestra niñez sentimos un millón de inseguridades que nos «pesan» y nos hacen ir más lentos en nuestros aprendizajes. Necesitamos «arrastrarnos» y tener los pies en el suelo. Sentimos que vamos muy lentos, el tiempo pasa muy despacio y queremos que todo vaya más rápido. Más tarde, en la adolescencia, no nos gustamos físicamente, tenemos mil complejos y continuamente nos comparamos con los demás deseando ser como ellos. Todas esas inseguridades nos distorsionan tanto nuestra realidad que incluso a veces nos sentimos ignorados por la gente de nuestro alrededor, por la gente que más queremos y eso nos hace sentirnos incomprendidos y hasta infelices. Pero de pronto llega un día en que todo cambia, de repente descubrimos aquello que nos gusta y que nos hace felices. Nos empezamos a gustar a nosotros mismos y nos sentimos queridos por nuestro entorno. Tenemos ilusiones, proyectos… y nos sentimos capaces de llevarlos a cabo. Esa confianza nos hacer volar, volar muy alto…
Por este motivo he querido añadir una mariposa en este «latido emocional», no sólo porque me sienta muy identificada con ellas y por lo que simbolizan para mí, sino porque nuestros niños ahora están en esa etapa en la que se sienten como una oruga y para mí es un lujo poder acompañarles en ese cambio, en su metamorfosis, hacerles ver que con su esfuerzo y sus ganas más tarde se convertirán en una preciosa mariposa, pero que para que luego puedan volar todo lo alto que ellos deseen primero tienen que descubrir toda la belleza que tiene su oruga.
La vida es un cambio continuo y estos son muy necesarios para «crecer» en todos los sentidos, por lo que no debemos temerlos sino enriquecernos con ellos, porque ya sabéis… sin cambios, no hay mariposa.

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15/10/2015 at 5:19 pm
[…] Durante las primeras semanas del curso, Carolina, nuestra profesora de música y de plástica, ha estado creando unas mariposas preciosas con todos los niños de primaria. Son unas mariposas muy creativas y con mucha personalidad pues cada niño la pintó y decoró a su gusto. Además de lo bonitas que quedaron, todas llevaron un mensaje muy especial. Nuestro cole y este “latido emocional” se llenó de esas mariposas tan bonitas que crearon y en las que se están convirtiendo nuestros niños. http://latidoemocional.com/2015/09/un-nuevo-comienzo/ […]






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