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Latido Emocional


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Empatizamos con la discapacidad

Esa semana se celebró el Día de la Discapacidad (3 de diciembre) y el Día del Voluntariado (5 de diciembre), por lo que aprovechamos esta temática para trabajar la empatía. Para ello hicimos diversas actividades teniendo en cuenta el margen de edad de los niños y niñas de nuestro cole.
A lo largo de la mañana nos fuimos reuniendo en la sala de usos múltiples por grupos. Con todos ellos hablamos sobre los distintos tipos de discapacidad que existen, en qué consisten, cómo se desarrollan, que tipo de necesidades tienen esas personas, etc. Incluso aprendimos a decir algunas palabras en la lengua de signos. También comentamos la importante labor de los voluntarios, cómo ayudan y que todos podemos serlo de alguna manera.

El primer grupo estuvo formado por las clases de educación infantil. Les contamos un cuento precioso titulado “Pepa hace deporte”. Muchos de ellos se pensaban que iba a ser un cuento de Pepa Pig, pero no, se llevaron una grata sorpresa al conocer a nuestra protagonista Pepa. El cuento les encantó, pero aún les gustó más su canción, que cantamos y bailamos varias veces.¡ Se lo pasaron bomba!.
El segundo grupo estuvo formado por las clases de 1º y 2º de primaria. Con ellos vimos el cortometraje de “Cuerdas” y después cantamos y bailamos la canción de Pepa. Para terminar la actividad les propusimos un juego para trabajar la empatía. Cada niño debía coger un papelito donde aparecía escrito el nombre de una discapacidad (visual, motórica, auditiva e intelectual) o de voluntario y debían ponerse en el lugar de una persona que tuviera esa discapacidad o de un voluntario, e interpretarlo durante todo el recreo.
El tercer grupo estaba formado por los cursos de 3º y 4º de primaria. Con ellos también visionamos el cortometraje de “Cuerdas” e hicimos el mismo juego de la empatía del grupo anterior.
Y por último, los cursos de 5º y 6º de primaria vieron el mismo corto de “Cuerdas” pero en otra actividad organizada por el Ayuntamiento de Tudela de Duero. Al día siguiente, también jugaron al juego de la empatía durante el recreo.
Al representar el “papel” que les tocó en dicho juego, se dieron cuenta de las muchas limitaciones que tienen esas personas, en las dificultades que se encuentran día a día y de que a pesar de ello, no por eso dejan de ser felices ni de sonreír. Son todo un ejemplo de lucha y de superación.
 
Pepa es una niña que vive en una casa azul en un pueblo que tiene un castillo muy grande. Le gusta mucho jugar con sus amigos animales: el perro, la gallina, el pez, el elefante y el ciempiés, y también con su vecino Quino…
Un día de verano estaban todos juntos en el parque y no sabían a qué jugar, bueno, en realidad no se ponían de acuerdo. El perro quería jugar a cocineros, el elefante quería hacer un concurso de cantar y la gallina sólo quería bailar. El pez, el ciempiés y Quino jugaban a botar una pelota y Pepa no se decidía…
Decidieron elegir entre todos un juego, así que cogieron un trozo de papel cada uno y escribieron lo que querían hacer. Luego metieron todos los papeles en una caja.
Quino los sacó uno por uno y Pepa lo apuntó todo.
El perro quería montar en bici.
El pez quería nadar.
El elefante quería patinar.
La gallina quería correr.
El ciempiés quería escalar.
Quino quería jugar al fútbol.
Y Pepa quería jugar a baloncesto.
– Pues vaya lío, vaya problema, no nos ponemos de acuerdo.
Pero de pronto Pepa tuvo una idea y dijo:
– ¡¡HAGAMOS UNAS OLIMPIADAS!!
– ¡¡SI, LAS OLIMPIADAS ANIMADAS!!
Jugaremos a todo lo que hemos elegido y al final nos podemos fabricar unas medallas y nos las ponemos.
– ¡¡VALEEE!!, dijeron todos.
– Empezaremos por la bici.
Se fueron todos muy rápidos a sus casas a buscar sus bicicletas y enseguida estaban preparados…
– Cuando diga tres, salimos, llegamos hasta el árbol, rodeamos la papelera, subimos el montículo y volvemos aquí.- dijo Quino.
– Un momento, ¿dónde está el ciempiés? – dijo el elefante.
Todavía no había llegado.
Al final apareció con su bici pero tenía un problema. Como tiene cien pies, su bici tiene cien pedales y resulta que el número 99 se había roto…
– ¿Me podéis ayudar?
– ¡Sí, a mi me sobra uno!-dijo Pepa-. Toma, te lo dejo.
Arreglaron la bici y pudieron hacer la carrera, fue muy divertido y ganaron Pepa y el ciempiés con su nuevo pedal 99.
La segunda prueba era nadar. Se fueron a buscar el bañador para ir a un río que pasaba por el pueblo.
– Tenemos que cruzar al otro lado y a la vuelta bucear, coger una piedra redonda del fondo y volver. – dijo el pez.
– ¡¡Vale!! – dijeron todos. Bueno, todos menos la gallina.
– Yo no he traído mis gafas y no me atrevo a buscar piedras sin ellas.
– Yo te dejo mis gafas, que no las uso.- dijo Pepa.
Se pusieron las gafas e hicieron la prueba y llegó primero la gallina con su piedra redonda como una pelota.
Ahora tocaba patinar. Se pusieron todos sus patines y sus cascos. Esta vez tenían que dar cinco vueltas a la plaza. Estaban todos preparados, listos, ¡ya!. Salieron todos rápido rodando, bueno, todos menos Pepa, que se quedó atrás. Se pararon todos y le preguntaron:
– ¿Qué te pasa Pepa? ¿Por qué no vienes?
– Es que yo nunca he patinado y tengo un poco de miedo.
– Yo te ayudo, que soy muy fuerte. – dijo el elefante.
De esta forma, entre todos, dieron las cinco vueltas a la plaza. Pepa y el elefante llegaron los últimos, pero se lo habían pasado muy bien y Pepa había aprendido a patinar.
Después de tanto deporte tenían todos mucha hambre, pero todavía quedaban muchas pruebas para acabar las Olimpiadas.
– ¡Tengo una idea!- dijo Pepa
– ¡Vamos corriendo a buscar la merienda y así habremos hecho la prueba de correr!
– Vale. ¡Hasta luego!
El primero que volvió fue Quino, que vivía muy cerca. Poco a poco fueron llegando todos pero el perro no llegaba. Después de un raro, llegó con una bandeja misteriosa con algo de comer dentro porque resulta que era pastelero.
El perro les dijo:
– ¡Hasta que no terminen las Olimpiadas no podéis mirar ni coger, que es una sorpresa!
Como habían terminado de merendar, estaban preparados para ir a escalar una pared de piedras que había en el parque. Tenían que subir y volver a bajar muy rápido.
Todos fueron subiendo y bajando, pero cuando le tocó al elefante, dijo que no quería subir porque le daba miedo la altura.
– ¡No tengas miedo!- dijo Pepa- , si yo he aprendido a patinar tú también puedes escalar. Toma, te dejo mi muleta y así te apoyas en ella para subir y además el ciempiés te ayuda con todos sus pies.
– Vaaaaale, lo intentaré, pero no sé si podré.
Le costó más tiempo que a los demás, pero consiguió llegar arriba y volver a bajar. Bueno, le gustó tanto que lo hizo, dos, tres, cuatro veces… hasta que le dijeron:
– ¡Ya basta, que ahora tenemos que jugar al fútbol!
– ¡Yo me pido portero, que lo paro todo!- dijo el ciempiés.
– ¡Yo, arbitro!- dijo el pez, que era juez.
Jugaron un partido y no consiguieron meter ni un solo gol porque el ciempiés los paró todos. Así que quedaron empate y todos tan contentos.
Se estaba haciendo tarde así que rápidamente cambiaron el balón de fútbol por la pelota de baloncesto. Tenían que tirar cinco veces la pelota e intentar meter canasta.
Fueron jugando todos y la última era la gallina, que no se decidía.
– ¡Venga, te toca!
– ¡Es que no se me da muy bien…!
– ¡Venga, inténtalo!
– ¡Es que una vez…!
– ¡Vamos, que se va a hacer de noche!
– ¡Vale, voy!
– ¡¡Plaffffffffffiuuuuuuuu!!
La gallina lanzó la pelota y la pinchó con su pico afilado.
– ¡Ya os lo dije que no se me daba muy bien y …!- dijo la gallina.
-Bueno, no pasa nada, ya la arreglaremos.
Lo habían pasado de maravilla y habían jugado a todo lo que habían elegido. Ya se iban a sus casas cuando el perro dijo:
– ¡No os vayáis, que falta la sorpresa!
– ¡Es verdad! ¿Qué será!
El perro les llevó la bandeja y lo que había dentro eran medallas de galletas y chocolate para todos. ¡Qué bien! ¡Qué premio tan rico y sabroso! Y así, todos contentos, decidieron que otro día volverían a jugar a las Olimpiadas.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado y las medallas de han colgado.
FIN
Y su canción:
 
 
PEPA ES UNA NIÑA DIFERENTE,
TIENE UN PEZ CON OREJAS
Y UN PERRO QUE NO LADRA,
UN ELEFANTE SIN TROMPA,
UNA GALLINA QUE NO PONE HUEVOS,
UN CIEMPIÉS A RAYAS,
Y ES QUE PEPA ES MUY CORRIENTE.
UN DÍA SE FUE CON SU AMIGO QUINO A VER:
AL PERRO PASTELERO,
A LA GALLINA BAILARINA,
AL PEZ QUE ERA JUEZ,
AL ELEFANTE CANTANTE
Y AL CIEMPIÉS QUE TIRA CIEN BOLAS CON LOS PIES.
PORQUE:
PEPA ES UNA NIÑA DIFERENTE,
TIENE UN PEZ CON OREJAS
Y UN PERRO QUE NO LADRA,
UN ELEFANTE SIN TROMPA,
UNA GALLINA QUE NO PONE HUEVOS,
UN CIEMPIÉS A RAYAS,
Y ES QUE PEPA ES UNA NIÑA MUY CORRIENTE.

 

 

 

 

 

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